Frutas y verduras feas, la belleza y el gusto están en el interior

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La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) nos explica por qué es beneficioso consumir frutas y verduras feas, alimentos de los que dice que la belleza y el gusto están en el interior. Una tercera parte de las frutas y verduras que se producen nunca llegan a las estanterías de los comercios, son rechazadas porque no cumplen los estándares de mercado, tamaño, color, forma, etc.

En este sentido, la FAO comenta que los supermercados tienen un papel importante para cambiar esta situación, pero también es importante que los consumidores examinen su percepción sobre la estética de frutas y verduras. A la hora de comprar manzanas, buscamos las que tengan la forma más perfecta posible, sin manchas, que sean brillantes y apetecibles, eligiendo estas manzanas dejamos a un lado las que no cumplen nuestros estándares, sin embargo, a la hora de probar una de esas manzanas “perfectas” y una manzana con una forma ‘deformada’, sin brillo o con alguna mancha, comprobaríamos que tienen el mismo sabor.

Frutas y verduras feas, la belleza y el gusto están en el interior

Lamentablemente el desperdicio alimentario debido a los estándares de mercado es una realidad y queda mucho por hacer para que esto cambie, pero también debe cambiar la percepción de los consumidores, debemos dejar de fiarnos en esas características superficiales que no son indicadores de sabor ni de calidad nutricional. 815 millones de personas pasan hambre en el mundo, mientras tanto, se desperdicia o se pierde una tercera parte de los productos alimenticios que se producen, en el caso de frutas y verduras el desperdicio alcanza el 45%.

Recordemos que según este estudio de la Universidad de Karlstad (Suecia), tan sólo siete alimentos, manzanas, bananas, lechugas, pimientos dulces, uvas, peras y tomates, representan casi el 50% del desperdicio de frutas y verduras en el canal minorista.

Frutas y verduras feas, la belleza y el gusto están en el interior

La FAO explica que la reducción del desperdicio alimentario no es una cuestión de ética, es una cuestión de aprovechamiento de recursos en un mundo en el que la seguridad alimentaria está amenazada por el cambio climático, desastres naturales relacionados con el clima como inundaciones, sequías, tormentas, huracanes, etc., han aumentado en frecuencia e intensidad durante las tres últimas décadas, incrementando los daños a los sectores de la producción alimentaria como la ganadería, la pesca, la silvicultura o la agricultura, por lo que no se debe pensar en cuestiones estéticas en el contexto de la alimentación.

Frutas y verduras “feas” son un valioso recurso alimentario, desecharlas supone desperdiciar el producto y todos los esfuerzos y recursos utilizados para producirlas. Cada vez que se tira un tomate por cuestiones estéticas, se pierden recursos utilizados como la tierra, el agua, las semillas, la energía, el tiempo, el trabajo, etc.

Fuente: gastronomiaycia

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