Redes sociales contribuyen al desperdicio de alimentos

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Un informe presentado por Sainsbury, la segunda cadena de supermercados más grande del Reino Unido, considera que redes sociales como Instagram, contribuyen al desperdicio alimentario.

La razón es que una buena parte de los consumidores menores de 35 años, especialmente los que corresponden a la Generación del Milenio, son los que más residuos alimentarios generan, compran ingredientes desconocidos o inusuales a fin de poder elaborar una receta específica, cuya fotografía lucirá muy bien en su perfil de Instagram.

Redes sociales contribuyen al desperdicio de alimentos

Explican que este grupo de consumidores de entre 18 y 34 años vive para comer, la comida es más un placer que una necesidad para ellos, lo que provoca un mayor gasto en alimentos y también un aumento del desperdicio alimentario por varias razones. Un ejemplo es el uso de ingredientes atípicos o exóticos que después de preparar una receta no usarán más y acabarán en la basura. Algunos expertos comentan que las generaciones más jóvenes son más exigentes en lo que respecta a la comida, algo que ha propiciado contar con una dieta mucho más amplia y rica.

Con un menú tan cambiante es mucho más difícil controlar los residuos alimentarios y planificar los menús semanales para aprovechar los alimentos. A esto hay que sumar que el modo de vida, en el que se dedican muchas horas a las actividades laborales y a otras cuestiones que no son la cocina, provoca que irremediablemente no se puedan gestionar correctamente los alimentos a fin de no generar desperdicio.

Redes sociales contribuyen al desperdicio de alimentos

Algunos expertos comentan que atrás ha quedado la época en la que los menús semanales tenían poca variación, comiendo prácticamente los mismos alimentos semana tras semana, algo que no ocurre con la Generación del Milenio, que quiere continuamente diversificar el menú, y esto juega en contra de poder planificar la despensa y aprovechar las sobras.

Según el estudio de Sainsbury, elaborar una lista de la compra ayudaría a ahorrar unos 170 euros anuales a los consumidores, de hecho, el 56% utiliza la lista de la compra como medida de ahorro, pero no como medida de gestión que ayuda a controlar la despensa y a reducir el desperdicio.

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